domingo, 24 de febrero de 2013

Roma: Todos los sentimientos en un solo lugar

La primera sensación que tuve cuando recorrí Roma por primera vez fue: Mierda estoy de vuelta en la Argentina!!! Con esa frase lo digo todo y con esa frase se resume la decepción inicial por esta ciudad. Mis amigos saben que amo Argentina y soy un fan de Buenos Aires, pero vine a Europa, no a Sudamérica!! Esperaba encontrar una ciudad súper poderosa y milenaria. Y si bien es cierto es una ciudad con una alta carga histórica, eso es realmente lo único que la salva. Roma es una ciudad sucia, desordenada, caótica, la gente pelea con todo, pero por lo menos es barata. O sea, igual que Argentina… Había elegido Roma por varias razones para ser el centro de operaciones de este viaje a Europa. Primero, porque quería aprender italiano, segundo porque en ella está el Vaticano, tercero por sus comidas y cuarto porque era económica. Originalmente iba a hacer un curso intensivo de Italiano dividido en dos partes a través de dos semanas, pero ha sido tanta la decepción por esta ciudad que sólo lo haré de una (llevo la mitad del curso y lo he disfrutado mucho), pero creo que después de 5 días no hay nada que ver en Roma. Las construcciones del Imperio son hermosas, el Coliseo es imponente, las Iglesias tienen una arquitectura impresionante, pero todas las cosas son simples de ver. Sólo llegas, dices ‘qué bonito’, tomas la foto y te vas, aunque por lo menos todos esos lugares son gratis y la verdad es que hacer tours o entrar a ciertos sitios no vale la pena. En cuanto a las comidas (el Vaticano ya lo expliqué en la entrada anterior del blog) también he tenido una decepción. Me gustan mucho las pastas (no tanto las pizzas porque quedo con hambre), pero Roma está tan turisteado que las pastas que te sirven son una mierda. Y si quieres una pasta ‘que valga la pena’ tienes que entrar a un restaurant caro para que te vean la cara de turista y te cobren un ojo de la cara. Así que no gracias! Pero para salvar la Roma culinaria a precio de estudiante hay que destacar algo: las cafeterías. Son la raja y son más baratas que la cresta. Por ejemplo, mi desayuno de todos los días es un café (he probado varios) con un corneto o un croissant (sobre todo el que tiene chocolate es una delicia) a 1.50 euro y el otro día también me tomé el chocolate caliente más rico de mi vida (no exagero) con un pastel de chocolate con unos amigos del hostal mientras paseábamos por algunos lugares clásicos de Roma. Un verdadero manjar! Y bueno, hablemos sobre esos lugares clásicos de Roma. Algo que llama la atención sobre la ciudad es que el arquitecto que diseñó la ciudad estaba curado, y quizás fue el mismo que diseñó Sydney. Perderse es muy fácil, porque incluso hay calles que simplemente no aparecen en los mapas, no tienen ningún sentido, el tráfico es caótico y hay que rezar cada vez que cruzas la calle. Pero por lo menos y para mi sorpresa encuentras fuentes e Iglesias preciosas por todas partes y que son dignas de una foto. Y si sobre lugares clásicos se trata, no se puede no mencionar el que he considerado el más lindo: La Fontana de Trevi. Verla es impresionante porque es grande y hermosa. He ido dos veces, una de noche y otra de día, pero cuando fui la primera vez me dio un poco de pena porque andaba sólo y todos andaban en parejas o con sus familias así que volví después con la gente de la hostal. La tradición dice que debes lanzar una moneda si quieres volver a Roma. Y si bien es cierto la ciudad me decepcionó bastante, si tiene un aire que a ratos te encanta y te hace sentir que estás en la Italia de los libros así que tiré 50 centavos igual a la Fontana. Otro lugar clásico son los ‘Spanish steps’ que se inmortalizaron en mi memoria cuando mi Laurita Pausini se presentó en sus escalinatas junto con Laura Fabian, aunque sin ellas la escalinata no tiene mayor gracia. Es verla, tomarse la foto y partir. El otro día también fui al Foro Romano, que es en donde está el Coliseo y las ruinas de la ciudad. Muchas personas me han dicho que no entrara con ticket porque hay que pagar y adentro no hay nada interesante y de hecho se puede ver por los ‘ventanales’ que realmente no hay nada adentro, así que lo siento, pero no lo verán en mis fotos. Rodeándolo también están las ruinas del Foro Romano, que son hermosas, pero mal cuidadas (como muchas cosas en Roma). En resumen es una ciudad económica, bonita e histórica, pero que no da para mucho tiempo. Por lo menos me alegra saber que después de 10 días aquí ya me puedo mover con naturalidad y que por lo menos y aunque sea en lo básico, me puedo defender con la lengua italiana. Y luego la ciudad da un vuelco de ‘360 grados’ como dice un amigo (aunque debería decir 180). Maka, la embajadora de mi amistad con la Pepi, me hace el anuncio de que me visitará en mi hostal del ‘primer mundo’ donde el ascensor tiene un cartel que dice ‘el ascensor no funciona, úselo bajo su propio riesgo’, con una cocina que tiene todo lo que uno necesita, pero que da risa de lo sudaca que es y de baños que parecen baños de liceo municipal, pero que en Roma, ojo, es un hotel! Bueno y la Maka llegó. Grabamos videos en el Coliseo, vimos un video de la Laura Pausini cantando en los Spanish Steps (mientras estábamos sentados en los mismos peldaños), nos indignamos con los vendedores de India y Bangladesh que te insisten comprarles hasta el último momento y comimos…comimos mucho! Como olvidar cuando nos compramos la pizza gigante de jamón y queso y luego no comimos hasta el día siguiente porque estábamos tan llenos que ni aire entraba en el cuerpo? O cuando descubrimos la ‘piká’ Pistarito y yo probé la MEJOR PASTA DE MI VIDA y la Maka se comió los noquis que quería tanto? O cuando cada mañana nos íbamos a tomar el corneto de chocolate con capuchino a solo un 1.50 euro? IMBATIBLE. Sé que suena a una contradicción con lo anterior, pero hay descubrir los lugares buenos considerando que es una ciudad muy turística y todos te intentan meter el ‘dick in the eye’. Y pa’ que vamos a hablar de la delicia del helado del último día de la Maka en Roma que lo comimos aunque estábamos cagados de frío…. Pero también hubo chistes vaticanos. Recuerdo cuando fuimos a Misa al Vaticano y la Maka me convenció a no dar limosna porque el Vaticano ya tenía mucha plata (sorry Makita, es que no puedo no decirlo XD), luego fuimos al rezo del Ángelus, en el que el Papa alemán apareció con una puntualidad sorprendente (estábamos mirando el secundero y apareció a las 12:00:00) y luego se fue a las (12:15:00) La Maka es testigo!! Se pasó por la rajuela la puntualidad inglesa pm! Pero creo que el día más chistoso fue otro, aunque también relacionado con los eventos vaticanos. No habíamos podido entrar de nuevo a la Basílica después de la Misa así que nos prometimos volver el día siguiente, pero a última hora lo postergamos y Benedicto, sobrecogido por nuestra ausencia….RENUNCIÓ!!!! Es que no podí renunciar porque nosotros estamos en Roma!! Ese día y luego de la renuncia hubo un tormenta terrible en Roma, adivinen quienes se estaban mojando en la intemperie mientras comprábamos encargos y souveniers? La Maka tuvo que secar su pasaporte con los calentadores de la pieza y yo….lo digo o no lo digo? Ya, lo digo, se me mojaron hasta los calzoncillos y bueno la Maka…quedó húmeda también XD. Medio bombazo que se mandó Benedicto. Dios mandó toda su furia en la tempestad de la lluvia y eso se representó en la mítica foto del rayo en el Vaticano. Luego nos vengamos el día siguiente, mandamos postales vaticanas (que todavía no llegan a su destino) y sacamos piedritas de la Plaza de San Pedro para guardarlas en una bolsita y ponerlas en un frasquito en nuestras futuras oficinas chilensis. Son piedras vaticanas pu weón! Y esa noche hicimos lo que prometimos (no piensen mal mentes de alcantarillas). Nos compramos cosas para picar, unas chelas (entre ellas la mítica cerveza Duff de Homero Simpson que es exquisita) y nos pusimos a wevear. Y cuando quería desenchufar mi laptop para seguir leseando, el enchufe me pega una explosión fuertísima que quemó el enchufe alemán de la Maka, cortó la luz en todo el piso y me dejó medio tiritón: El Gurú había sobrevivido a una muerte segura manos de la electricidad romana… Luego después de ir por 6 días a España volví a Roma por un día y medio para irme a Inglaterra y experimenté la corrupción romana. Khan, el encargado de la hostal me dice que ‘yo había sido un cliente fiel y que quería premiarme por eso’ y me dio una habitación en el cuarto piso (que era hotel y no hostal) a mitad de precio (levemente más cara que las habitaciones compartidas), pero luego que me fui me dijo: Te van a pedir tu opinión sobre la hostal, así que debes decir que el lugar es excelente, rankearla con 100% y mencionar mi nombre. PLOP. No lo pienso hacer….

miércoles, 6 de febrero de 2013

El Vaticano: La ciudad de Pedro

Nunca pensé que en ‘evento vaticano’ se iba a comparar a las Jornadas Mundiales de la Juventud en Sydney el 2008, no sólo por todo lo que vivimos en esa semana llena de sentimientos (y que fue mi despedida de una ciudad que pensé que no vería nunca más), pero también por la Audiencia que el Papa le dio a los voluntarios. Recuerdo que una vez el Cardenal Pell dijo que los jóvenes habíamos convertido Sydney en una ‘nueva Roma’ y recuerdo haber soñado en ese momento con visitar la Roma verdadera, la de Benedicto y el Papa, y no puedo pensar en un mejor momento de mi vida para haber visitado este lugar. No digo que la experiencia que les contaré haya superado a las Jornadas, pero sí que son experiencias muy similares, comparables y con una alta carga emotiva. Todo comenzó a 17 horas después de haber llegado a Roma. Reservé desde Sydney un ticket para la Audiencia que el Papa da todos los miércoles en el Vaticano, pero no pude recogerla porque mi avión desde Londres se atrasó y si no se recogía el martes simplemente la perdía. Pero el miércoles fui al Vaticano igual, sabiendo que la Divina Providencia me iba a dejar entrar tal como fue en Sydney 5 años atrás. Y fui bendecido. Hablé con un miembro de la Guardia Suiza y como había lluvia y hubieron cancelaciones me dieron mi entrada para la Audiencia, pero tenía poco tiempo así que corrí a seguridad. Luego de pasar por la ‘polizia italiana’ entré al maravilloso salón de la audiencia. Lo primero que te llama la atención es el Cristo resucitando al fondo. Es imponente verlo pero es imponente también encontrar un asiento. Y luego a esperar…Mientras tanto conocí a una señora polaca (pero que vivía en Canadá) y conversamos mucho de todo. Tiene un hijo paralitico que es pintor en Canadá y me mostró sus trabajos por Internet mientras esperábamos. Incluso me dio el link para poder visitar la página y dejarle un saludo. Junto con ella recorrimos el Vaticano luego de la Audiencia, nos tomamos fotos y nos hicimos buenos amigos. Incluso me invitó a una Misa que iba a oficiar Benedicto la que tuve que rechazar con dolor en el alma solo por ir a París. Pero bueno, estábamos hablando y en eso se prende las pantallas y entran dos soldados de la guarda suiza moviéndose como reloj (suizos po!) y cuando terminan su marcha y se quedan inmóviles entra Benedicto al Salón Pablo VI como un verdadero Rock Star. La audiencia había comenzado.
El texto que se leyó no me podría haber llegado más al corazón pues es uno de los textos que más he leído en Sydney (si, muchas veces) para darme fuerza en los tiempos australianos, sobre Abraham partiendo a la tierra que Dios le mostraría, dejando todas sus comodidades (Gen 12, 1). Su catequesis fue muy bella y aunque originalmente fue en Italiano la pude seguir bien y como luego también se pronunció en Español no tuve problema en confirmar mi comprensión. Luego, seguido de varios idiomas, un obispo de cada ‘parte del mundo’ (el nuestro fue de España, discriminación vaticana) hizo un prólogo para el discurso final del Papa seguido con la bendición de los objetos religiosos que los peregrinos llevábamos y luego la bendición final. Cuando cambiaba de idioma, era a menudo interrumpido por los gritos de la multitud y luego se fue tal como llegó, como un verdadero Rock Star. Y la guardia suiza ni se movió en la hora que duró la audiencia. Luego el entrar al Vaticano, con música gregoriana y con esa arquitectura fabulosa fue simplemente maravilloso. De hecho, la dama que conocí debe haberme visto la cara porque me pellizcó a la entrada para que recordara ‘donde estaba’. Recé en la tumba de Juan Pablo II, observé la tumba de Pedro, (que es el lugar en donde está el Altar Mayor), me maravillé con el altar del fondo con la imagen del Espíritu Santo y entré a orar a la Adoración al Santísimo. No podría descifrar en palabras el peso de estar ahí. Como persona, como católico y como Profesor de Religión era un verdadero sueño el poder ver esos lugares maravillosos y el poder rezar ahí con todo el peso de los santos sobre tus hombros fue una experiencia inolvidable. Me molestó un poco que fuera un lugar tan lleno de turistas, pero eso se solucionó el Domingo cuando asistí a la Misa Pontificia.
Ese día, junto al Altar del Espíritu Santo se celebra la Misa con miembros del clero, obispos y el Colegio Cardenalicio, dirigida por el Secretario de Estado del Vaticano. Si no fuera por una persona que estaba delante de mí me habría tocado tomar la Comunión de manos de él (había un arsenal de sacerdotes y obispos dándola), pero las medidas de seguridad eran estrictas así que no podía hacer la del chileno y meterme a la mala. No les podría explicar la paz que se siente al rezar con ese órgano que suena de fondo, con el aroma a incienso, con ese altar dedicado al Espíritu Santo y sentado literalmente al lado de la tumba de San Pedro. Es absolutamente fuera de este mundo, sentí una paz que hace mucho no sentía y la lectura en Español (el himno del amor de Corintios) me recordó no sólo la Fraternidad en la que estuve 5 años y me enseñó tanto, pero también me ayudó a repasar algunos acontecimientos de mi vida reciente, todo rodeado por ese altar y ese lugar milenario. Simplemente mágico.
Luego a la salida de la Misa y luego de tomar muchas fotos en la procesión de sacerdotes, obispos y cardenales corrí afuera porque sólo tenía 10 minutos para tener una buena posición para el otro plato fuerte del domingo: rezar el Ángelus con al Papa a las 12 en punto. Estábamos esperando en la Plaza de San Pedro y de pronto alguien alerta que el Papa saldría por otra ventana (no la acostumbrada) y mientras se coloca el signo pontificio la multitud comienza a gritar BENEDICTO!!! A los pocos segundos toda la Plaza retumbaba con su voz (se ponen parlantes ese día) y nos dio una catequesis sobre el Evangelio del día y sobre el amor cristiano. Hace los saludos protocolares y luego se prenden las pantallas para poder seguir y rezar el Ángelus en una mezcla de italiano y latín, que se hizo de una manera muy rápida y creo un poco dura (Papa alemán). Luego dio la Bendición en 5 idiomas, y cuando terminó de hablar en Castellano sale un lienzo gigante de la multitud que decía TU ERES PEDRO y muchos hispanoparlantes lo empezamos a repetir a coro. El Papa se veía muy pequeño porque su ventana era muy alta, así que lo mirábamos en la pantalla, pero movió sus manos para saludar a la multitud en lengua española, que para mi sorpresa era muy numerosa.
La última parada fue unos días más tarde los Museos Vaticanos. Si bien es cierto me hubiera gustado ver los papeles de la Inquisición, la corona que utilizaban los Papas en el pasado y otros artilugios eclesiológicos (que probablemente están en otros museos) vi cosas muy impresionantes e interesantes. Además de haber una estatua de Isla de Pascua PLOP, vi el auto en que el Papa fue baleado, una bandera del Vaticano que fue llevada y traída de regreso por el Apolo 11 a la Luna y que fue regalada por Presidente de los Estados Unidos al Papa (si es que esos desgraciados fueron a la Luna, lo que dudo), el manubrio que Schumacher le dio al Papa y que imitaba la dificultad de manejar el ‘barco de la Iglesia’. También vi esculturas del Imperio Romano e Egipcio que tenían lazos con el Cristianismo que nacía y lo más impresionante de todo: La Capilla Sixtina. Que impresionante es entrar y saber toda la historia que ha pasado ahí. Apreciar las pinturas que se ven en libros sobre el techo y los costados y sentarse ahí procesando el lugar dónde estás. Qué más puedo decir. Rezar ahí fue también una experiencia mágica. Como Profesor de Religión, no tengo palabras para describirlo.